Salud

Hacer del ejercicio físico un hábito

Posted on 7 min read 24 views

 

El ejercicio físico genera estímulos en el cerebro que ayudan a mantener un estado emocional positivo. Cualquiera puede comprobar como el estado de animo influye en nuestra productividad. El simple hecho de correr durante 30 minutos cada mañana tiene un considerable efecto en como nos sentimos el resto del día. Básicamente, el ejercicio elimina el estrés y mejora nuestra capacidad productiva en todos los sentidos. Sin embargo, aunque conozcamos los beneficios de mantenerse en buena forma física, no suele ser sencillo crear el hábito.

Sus efectos se observan al momento y se extienden durante los días siguientes. Por el contrario, después de un periodo sin hacer ejercicio volvemos a sentir la falta de energía y vitalidad que disfrutamos en los periodos de buena forma física, de modo que cuando reiniciamos el habito, nuestro cuerpo dice “!esto es!”, animándonos a seguir adelante.

Las preferencias en cuanto al mejor momento del día para incluir la rutina física son variadas. Algunos prefieren la mañana, antes de comenzar la jornada de trabajo y otros al concluirla. Un buen número de personas aprovechan el mediodía para salir a correr, ir al gimnasio o la playa si vivimos al lado del mar. El ejercicio por la mañana produce una sensación de haber hecho algo valioso antes de comenzar la jornada. Y tener el hábito del ejercicio vespertino nos obliga a acortar la jornada laboral, dando también más valor y variedad a nuestro día. Personalmente, prefiero la primera hora del día para ejercitar la concentración, dejando la tarde y primera hora de la noche para el cardio y la tonificación muscular, terminando con yoga y estiramientos.

Además, la actividad física invita a incluir otros hábitos sanos en nuestra vida, como el cuidado del sueño o la alimentación. Los beneficios para el sueño son innegables, siempre que incluyamos ciertos hábitos mentales que nos preparen para un descanso reparador. Ver televisión o curiosear en Internet antes de dormir son hábitos que deberíamos sustituir por actividades mas relajantes como la lectura.

Entonces, si la actividad física es tan beneficiosa, ¿por qué nos cuesta tanto hacer de ella una rutina diaria? La respuesta es que la afrontamos desde una actitud a veces equivocada que nos lleva a abandonar antes de que se haya formado el hábito. Para conseguir hacer del ejercicio parte de nuestra vida diaria necesitamos las estrategias adecuadas, que variarán en cada caso, pero aquí encontrareis algunas ideas para que cada cual las adopte a su gusto.

Las personas que comienzan a practicar ejercicio físico por primera vez desconocen cual puede ser la reacción de su cuerpo ante la nueva actividad y el tiempo que va a necesitar para asimilarla. Los músculos, articulaciones y órganos necesitan un periodo de adaptación a los nuevos hábitos que puede llevar desde semanas a varios meses. Los resultados aparecerán poco a poco, dependiendo de la condición física previa, edad o metabolismo.

Estrategia 1: no tengas prisa y se amable contigo mismo.

Uno de los errores más comunes es tener demasiada prisa, lo cual nos puede llevar desde la lesión por sobreentrenamiento hasta la frustración al no lograr los resultados soñados, ambas causas de un abandono prematuro de nuestro propósito. Es mejor tener expectativas razonables de acuerdo al tiempo e intensidad de la práctica y mantener un progreso constante, que realizar excesos que nos pasaran factura más temprano que tarde o nos hagan desistir.

Dejar de comer no es la mejor forma de perder peso; de hecho es la manera de recuperarlo rápidamente a continuación. Realizar estiramientos al limite continuamente no favorece una mayor flexibilidad si no que garantiza una contractura como reacción del organismo.

Una mejor estrategia es aquella que se basa en un progreso continuó, siendo al mismo tiempo amable con nosotros mismos. En nuestro progreso habrá momentos en lo que avanzaremos rápidamente y otros en los parecerá que retrocedemos. Todo ello es natural y forma parte del proceso. Es bueno saberlo, para evitar frustraciones innecesarias. Serán la disciplina y la constancia quienes mejor nos ayuden a conseguir resultados reales a largo plazo.

Por tanto, mantener un ritmo asequible a nuestra condición es una buena estrategia para mantener la disciplina del ejercicio físico a largo plazo.

Estrategia 2: plantea metas asequibles.

Si nuestra meta es ascender una montaña de ocho mil metros, es seguro que habremos tenido que demostrar antes que somos capaces de alcanzar cumbres mucho más asequibles en todo tipo de condiciones. Más vale que así lo hagamos ya que nuestra propia vida esta en juego.

En general, por muy alta que sea nuestra meta, debemos plantearnos alcanzar antes metas preliminares. Si nuestro objetivo es muy ambicioso y mantenemos una actitud de todo o nada, es fácil que en cualquier momento abandonemos. Sin embargo, si nos planteamos progresivamente metas asequibles que nos acerquen al objetivo, evitaremos al frustración y alcanzaremos, eventualmente, la meta soñada.

Estrategia 3: se realista en cuanto al tiempo disponible.

Hacer ejercicio requiere tiempo libre dentro de una vida cargada de actividades, compromisos y responsabilidades. Nuestra agenda diaria suele estar completamente ocupada cuando decidimos incluir el ejercicio físico en ella. Disponemos de muy poco tiempo y de muy pocas a actividades de las que podamos prescindir. O al menos eso pensamos. Encontrar tiempo para salir a correr o ir al gimnasio suele ser complicado.

La solución es ser más eficiente en cuanto al uso del tiempo y encontrar la hora del día que menos afecta a nuestras responsabilidades ineludibles. Lo más sencillo es levantarnos una hora antes y emplear la primera hora del día para el acondicionamiento físico. Al fin y al cabo, acostarnos una hora antes es también beneficioso para nuestro descanso.

Estrategia 4: cambiar los malos hábitos por buenos hábitos.

Seguramente nuestra falta de tiempo se deba en cierta medida a costumbres que, lejos de aportar algo positivo, son definitivamente negativas en nuestra vida.

En ocasiones decimos estar viendo un programa de televisión intrascendente a ultima hora de la noche para descansar de una estenuante jornada de trabajo. Sin embargo, lo que nos aportaría realmente un descanso reparador sería irnos antes a dormir. El tiempo ganado al televisor podremos emplearlo al día siguiente en una hora de ejercicio por la mañana.

Prolongar excesivamente la jornada laboral nos desgasta psicológicamente y provoca con el tiempo una sensación de vacío al privarnos de la riqueza de una variedad más amplia de vivencias diarias. Limitar nuestro jornada de trabajo, fundamentalmente cuando se trata de trabajo sedentario frente a un ordenador, libera un precioso tiempo que podemos dedicar a la actividad física al final del día.

Durante el fin de semana, en lugar de otra noche de fiesta, tal vez podamos probar el placer de madrugar un domingo y pasar el día practicando nuestro deporte favorito en la naturaleza.

En definitiva, cada uno puede descubrir aquello que ha dejado de aportarle experiencias positivas en su vida y roper la inercia para dar la bienvenida a nuevos hábitos saludables.

Estrategia 5: anotar nuestros progresos.

Una de las mejores formas de mantener la motivación es ser conscientes de los logros que vamos consiguiendo. Contemplar de algún modo nuestro progreso nos estimula para seguir adelante.

Si recuperamos la memoria los nuestros primeros días en el nuevo hábito de correr cada mañana, recordaremos lo difícil que resultaba tan sólo una carrera de quince minutos, los dolores en las articulaciones o la dificultad para respirar. Sin embargo, semanas después pudimos prolongar ese tiempo a treinta minutos y más aún a continuación. Entonces no querremos volver a la situación inicial y continuaremos con nuestra disciplina para mantener y mejorar el estado físico alcanzado.

Quienes se sintieron más lijeros y saludables perdiendo los kilos que les sobraban por medio de una alimentación más saludable y ejercicio físico, probablemente valorarán su logro y mantendrán aquellos hábitos que les condujeron a una vida más satisfactoria.

No perder la forma

Una vez hemos conseguido vencer la inercia de nuestros viejos hábitos e introducido la actividad física como una rutina en nuestra vida, tarde o temprano tendremos que vencer a un nuevo enemigo que tarde o temprano aparecerá: la indisposición física. Una lesión o cualquier trastorno pasajero del organismo, hasta un resfriado, nos obligarán a interrumpir temporalmente nuestra rutina. No abandonar por completo la actividad y retomarla, aunque sea progresivamente lo antes posible, hará que no volvamos a empezar de cero. Cuanto más tiempo abandonemos el ejercicio físico más difícil será después recuperar el estado de forma. Por tanto, debemos procurar mantener la rutina y la actitud mental.

Por ejemplo, en el caso de una lesión en una determinada parte del cuerpo, procuro ejercitar otros músculos que no se vean afectados, con la intención fundamentalmente de mantener la actitud mental y la rutina.

Espero que estas ideas os hagan sentir comprendidos cuando sentimos lo difícil que es cambiar nuestros hábitos, pero que al mismo tiempo podáis encontrar alguna pista que os ayude a conseguirlo.

Entrenamiento en la compasión en 15 días

Posted on 5 min read 11 views

La mayoría de nosotros entendemos que el ejercicio físico es una forma de mejorar nuestra salud. Sin embargo, habitualmente no ponemos la misma atención en algo tan importante como es la salud emocional. El hecho es que también podemos fortalecer nuestros músculos emocionales, entre ellos el de la compasión, por medio de un adecuado y sencillo entrenamiento.

La meditación en la compasión es una antigua practica contemplativa que fortalece los sentimientos de compasión hacia los demás. Este sentimiento es la respuesta emocional que nace del deseo de cuidar y ayudar a otra persona que se encuentra en un estado de angustia o sufrimiento por cualquier motivo. Con la práctica de la meditación se pretende que el sentimiento de compasión crezca y con ello que la persona sea mas propensa a mostrar una actitud de ayudar a los demás en la vida real.

En un estudio llevado a cabo por el equipo de Dr. Richard J. Davidson  en el Madison’s Center for Investigating Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, se enseño a un grupo de participantes a generar compasión por personas con las que mantenían diferente tipo de relaciones, desde aquellas a las que amaban, a otras con las que tenían dificultades. La práctica consistía en algo similar a la actividad deportiva, donde la marca a batir es cada vez más alta, siendo en este caso el músculo emocional el que debía ser fortalecido. Sentir compasión hacia personas con las que se mantenía una relación cada vez más difícil, incluso antagónica, era el mayor grado de dificultad. Otro grupo de participantes fueron entrenados únicamente en el control de sus emociones negativas, mostrando resultados distintos entre ambos grupos.Dr. Richard Davidson -  Madison’s Center for Investigating Healthy Minds - Universidad de Wisconsin

Ya se había demostrado anteriormente que la respuesta ante el sufrimiento de expertos meditadores, con un alto grado de entrenamiento en la meditación de la compasión, era notablemente diferente respecto los entrenados únicamente en el autocontrol. Sin embargo, el equipo del Dr. Davidson se planteó su efecto en personas ordinarias, con poco entrenamiento. De este modo, fueron seleccionados participantes sin experiencia previa en la meditación y divididos aleatoriamente en dos programas diferentes con el mismo tiempo de práctica de tan sólo 30 minutos diarios durante dos semanas. Un grupo seguiría un programa de entrenamiento en la meditación en la compasión y el otro en el control de la emociones negativas. El objetivo era observar su grado de altruismo y su actividad cerebral antes y después de este breve periodo de entrenamiento.

Después de estas dos semanas, el grupo entrenado en la práctica de la meditación en la compasión mostró un mayor altruismo en su actividad diaria, al tiempo que experimentó un mayor cambio en la medida de su respuesta cerebral ante imágenes de sufrimiento.

Este resultado viene a demostrar que la compasión es una habilidad que puede ser desarrollada y que la práctica de la meditación en la compasión puede alterar la forma en que nuestro cerebro percibe el sufrimiento y las acciones para aliviarlo.

La práctica de la meditación en la compasión consistía en observar los pensamientos y sentimientos que aparecían al imaginar una situación de sufrimiento en ellos mismos, en personas amadas, extraños u otros con los que tenían dificultades de relación, de forma progresiva. El entrenamiento tenía como primer objetivo generar un mayor grado de tolerancia hacia las propias reacciones, sin intentar eliminarlas o quedar atrapados en ellas. En un segundo paso se trataba de desear activamente que el sufrimiento de otros desapareciese, repitiendo mentalmente frases como “Ojalá seas libre de cualquier sufrimiento y tengas dicha y felicidad” al tiempo que mantenían la atención en su propio cuerpo, especialmente en la zona del corazón.

El grado de compasión que se experimenta por las personas amadas fue tomado como base y se trataba de extender dicho sentimiento hacia el resto de las categorías de personas. En la vida diaria es difícil encontrar un comportamiento altruista hacia personas que no conocemos. Por ejemplo, donar una cantidad significativa de dinero a un extraño en dificultades, no una limosna, es completamente inusual. En el experimento las personas con entrenamiento en la compasión demostraron una mayor generosidad entregando su dinero a personas anónimas con necesidades que el otro grupo.

Es de destacar que este mayor grado de altruismo está ligado a cambios físicos en el cerebro, tal como demostraron las pruebas de imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) realizadas antes y después del entrenamiento. Los participantes observaron imágenes de personas sufriendo, como un niño llorando o alguien con un daño físico, y aplicaron en cada caso el método aprendido en el entrenamiento. El grupo de meditación en la compasión repetía mentalmente las frases empleadas durante su práctica, como “Ojalá estés libre del sufrimiento”. El grupo de meditación en las emociones negativas se decía a si mismo “Esta persona se recuperara de su dolor“.

Buddhist monk Matthieu Ricard

Concrétamente, se observó en las personas con mayor grado de altruismo un mayor cambio en su actividad cerebral, fundamentalmente en la zona parietal inferior del cortex, asociada con la empatía y la comprensión de los demás, en la zona dorso lateral prefrontal, relacionada con el control emocional, y en el nucleus accumbens, implicado en las emociones de recompensa.

Estos resultados reflejan que el entrenamiento en la compasión aumenta la capacidad de percibir el sufrimento ajeno activando los circuitos neuronales involucrados con la empatía, haciendo que su respuesta ante la necesidad ajena sea más activa. Estos resultados no se observaron en ninguna medida en el grupo entrenado en el control de las emociones negativas.

Por tanto, como conclusión, podemos decir que la compasión puede ser entrenada y desarrollada. Su aplicación puede ser beneficiosa para mejorar las relaciones y la comunicación en múltiples áreas como la sanidad, la educación o los negocios.

El entrenamiento en la compasión está disponible de forma gratuita para el público.

Acostarse pronto nos ayuda a ser personas más felices

Posted on 2 min read 17 views

Ya sabemos que el gran enemigo de nuestro bienestar psíquico son los pensamientos negativos, pero quien nos iba a decir que están tan íntimamente ligados a los hábitos de sueño. Efectivamente, los investigadores Jacob Nota y Meredith Coles de la Universidad de Binghamton en EEUU nos dicen que acostarse pronto hace que nuestra mente sea más positiva.

Un buen descanso nocturno es tan necesario para la reparación física como psíquica. Los investigadores han encontrado que las personas que se acuestan tarde y quienes duermen en periodos cortos de tiempo tienden a repetir los pensamientos negativos en mayor medida que quienes tienen hábitos de sueño más regulares. Tanto acostarse tarde como el tiempo de sueño afectan a la persistencia de preocupaciones en la medida que no permitimos a nuestra psique desconectar.

acostarse pronto - dormir bien

Las personas que pasan por periodos de ansiedad tienden a repetir ideas pesimistas con muy poco control de los que sucede en su mente, al tiempo que se preocupan excesivamente por el futuro o recuerdan una y otra vez situaciones pasadas. La situación se agrava en patologías psicológicas tales como trastornos depresivos, obsesivo compulsivos o estrés post traumático. Al mismo tiempo, estas personas suelen tener asociados problemas de sueño.

Los investigadores señalan que simplemente acostarse pronto y evitar dormir durante el día mejora el estado psíquico, disminuyendo la persistencia de los pensamientos intrusivos y adquiriendo mayor control sobre el estado psíquico general.  Al mismo tiempo, evitar la interrupción del sueño es igualmente importante para la correcta reparación psíquica.

Puedes leer aquí el artículo original:

Jacob A. Nota, Meredith E. Coles. Duration and Timing of Sleep are Associated with Repetitive Negative Thinking. Cognitive Therapy and Research, 2014; DOI: 10.1007/s10608-014-9651-7

Como evitar la decadencia del cerebro

Posted on 5 min read 7 views

La creencia convencional es que la capacidad cognitiva del cerebro, incluidos el razonamiento, la memoria o la capacidad de concentración, se deteriora con la edad. De hecho, las medidas físicas muestran una cierta atrofia de su estructura y pérdida de volumen en muchas zonas del cerebro. Sin embargo, los nuevos descubrimientos en el estudio del cerebro muestran una idea opuesta y comienzan a plantear una visión alternativa.

Observando la actividad de cerebros de edad avanzada.

La neurociencia cognitiva, un campo de la psicología que incorpora métodos de la neurociencia, mide la actividad del cerebro para entender el pensamiento humano. Concretamente, estudia como el cerebro conforma el comportamiento humano relacionando las regiones que se activan en diferentes tareas, como, por ejemplo, para crear memorias precisas o el reconocimiento facial.

Al aplicar los métodos de la neurociencia cognitiva al estudio del envejecimiento se ha observado, de forma inesperada y contraria a la  creencia anterior, que el cerebro mantiene su plasticidad a lo largo del tiempo, esto es, su capacidad para asignar diferentes áreas a distintas tareas. El estudio de neuroimágenes sugiere que el cerebro reorganiza y cambia con el paso del tiempo las zonas utilizadas y no necesariamente empeorando su funcionalidad.

Estas investigaciones utilizan métodos como las imágenes por resonancia magnética, que miden el flujo sanguíneo en las diferentes áreas del cerebro. Observando que ocurre durante una acción en particular, las neuroimágenes revelan patrones que cambian con la edad. Por ejemplo, los adultos de edad avanzada algunas veces utilizan ambos hemisferios, derecho e izquierdo, para realizar una tarea, mientras que los jóvenes utilizan solamente un hemisferio para la misma actividad. Del mismo modo, los adultos de edad avanza activan más la zona anterior del cerebro, mientras que los jóvenes activan más la parte posterior.

Los estudios del envejecimiento desde la perspectiva de la neurociencia cognitiva van de la mano de los avances en la comprensión de la neutrogénesis. Los neurocientíficos han descubierto que el crecimiento de nuevas neuronas pueden tener lugar a lo largo de toda la vida, no solamente durante la primera edad. Todavía se desconoce cual es la contribución de estas nuevas neuronas a los cambios en el cerebro con la edad. Pero existe evidencia de que el aprendizaje continuo y rodearse de entornos adecuados y estimulantes permiten la supervivencia de estas nuevas neuronas, permitiendo que intervengan en nuevas habilidades y en la mejora de la salud.

Estimulación magnetica transcraneal

Estimulación externa

Una nueva línea de investigación en el envejecimiento del cerebro se basa en la neuroestimulación, técnicas que permiten la activación o desactivación temporal de ciertas regiones neuronales. Las dos tecnicas utilizadas son la neuroestimulación magnética transcraneal y la neuroestimulación craneal por corriente directa, ambas no invasivas y completamente seguras dentro de los márgenes de aplicación.

Estas técnicas permiten manipular la actividad del cerebro en un individuo sano. Otros métodos de la neurociencia activan y desactivan las neuronas mediante métodos farmacológicos o genéticos, siendo en ambos casos no aplicables en humanos. Sin embargo, las técnicas basadas en neuroimágenes permite visualizar la actividad de ciertas regiones del cerebro mientras se desarrollan determinados procesos cognitivos, permitiendo conocer si son o no críticas en dichos procesos.

La habilidad para manipular las regiones cerebrales, de forma temporal y segura, permite nuevos tipos de ensayos inviables hasta ahora. Por ejemplo, se observa que la estimulación del cortex frontal disminuye los errores en los test cognitivos. Cuando se pide a adultos de avanzada edad que den ejemplos de elementos dentro de diferentes categorías, estos tienden a cometer errores si son sometidos a la presión del tiempo de respuesta. Sin embargo, si su cortex frontal recibe estimulación directa transcraneal, sus resultados son similares a los de adultos más jóvenes.

La neuroestimulación resulta muy prometedora para una mejor comprensión del funcionamiento del cerebro en personas de edad avanzada, pero tiene también muchas limitaciones. La zona espacial afectada por la neuroestimulación no es muy precisa, de modo que no es posible acceder a regiones localizadas en zonas profundas del cerebro, lo cual resulta problemático sobre todo en el estudio de la memoria. Por otro lado, algunas personas se sienten incómodas cuando se estimula la parte frontal.

Inteligencia Emocional

Con la edad no todo es decaimiento

Mucha de nuestra comprensión del cerebro en individuos de edad avanzada se centra fundamentalmente en el deterioro de las habilidades cognitivas. Pero existe cierta evidencia de que las habilidades sociales y emocionales se conservan muy bien con la edad. De hecho, las personas de edad avanzada parecen crear impresiones más acertadas de otros y regular mejor sus emociones que los más jóvenes.

Esto sugiere que las regiones cerebrales sobre las que recaen estas habilidades pueden no tienen la misma tendencia decadente que se asocia a las capacidades cognitivas. Estas áreas del cerebro pueden mostrar diferentes patrones, cambiando y reorganizándose con el tiempo. De este modo, enfatizar los aspectos personales y emocionales de la información, permite que esta sea mejor recordada por las personas mayores.

Ejercicios para el cerebro

La plasticidad de los cerebros de edad avanzada nos hace pensar que se podrían beneficiar de programas de entrenamiento o el aprendizaje de nuevas habilidades que resulten atractivas y produzcan la implicación personal. Por ejemplo, aprender a bailar o fotografía digital puede tener profundas implicaciones en las personas de edad avanzada. El ejercicio físico es también de gran beneficio para mantener las capacidades cerebrales, así como las actividades sociales. Sin embargo, el empleo de software con ejercicios tiene unos efectos relativamente menores.

En conclusión, las recientes investigaciones sugieren que el cerebro mantiene su plasticidad incluso en la edad avanzada. Queda mucho por conocer acerca de cómo se produce su adaptación con el paso del tiempo. Con suerte, estas investigaciones nos permitirán conocer mejores métodos para preservar la capacidad cognitiva del cerebro con la edad.

Ejercicio fisico y cerebro

Posted on 3 min read 15 views

Estudios recientes nos muestran de que forma el ejercicio físico afecta y estimula nuestro cerebro.

La relación entre ejercicio fisico y cerebro es sorprendente. Sin el estímulo del cuerpo, el cerebro no sería más que una masa inerte. Pero una caminata activa innumerables conexiones neuronales haciendo que la masa cerebral literalmente se iluminé.

Preservar la funcionalidad cerebral

Al hacer ejercicio la presión arterial y el flujo sanguíneo aumentan en todo el cuerpo, incluido el cerebro. A mayor flujo sanguíneo, mayor energía y más cantidad de oxígeno en el cerebro, lo que hace que funcione mejor. Es conocido que el hipocampo, zona del cerebro asociada con el aprendizaje y la formación de recuerdos, se vuelve muy activo durante el ejercicio. Pero recientes estudios han puesto de manifiesto nuevas formas más complejas en las que el ejercicio activa y afecta al cerebro.

Cuando pensamos en el cerebro habitualmente nos referimos a la “materia gris”, pero esta es solamente la mitad de la historia. Por otro lado, la “materia blanca” o red de fibras nerviosas que conectan las diferentes partes del cerebro se vuelve más compacta y eficiente con el ejercicio físico. De hecho, el gran enemigo de la actividad cerebral es el sedentarismo. Basta con una práctica física regular para preservar la integridad de la materia blanca cerebral.

Ejercicio Físico y Memoria - Mountain Bike

El corazón y el cerebro trabajan juntos

La relación entre el ejercicio y la salud cardiovascular es bien conocida. Sin embargo, ahora sabemos también que existe una relación entre un corazón sano y el funcionamiento del cerebro. La investigadora Claudine Gauthier de la Universidad de Montreal ha encontrado la relación entre las capacidades cognitivas de adultos mayores y el estado de su arteria aorta. A mayor flexibilidad de la arteria, mayor es la oxigenación que llega al cerebro, contribuyendo a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos y con ello retardar el envejeciendo cognitivo. La conclusión es que un corazón sano nos ayuda a mantener la mente sana.

Ejercicio fisico y cerebro - Corazón y Cerebro trabajan juntos

La conexión entre la actividad muscular y la salud del cerebro

Muchas personas que realizan ejercicio de forma cotidiana, relacionan la práctica deportiva con un estado de ánimo positivo. Desde un punto de vista científico, dicha relación puede estar relacionada con la producción de una proteína denominada PGC-1 alfa, generada por los músculos durante el ejercicio físico. Esta proteína ayuda a descomponer la quinurenina, una sustancia que se acumula en la sangre como resultado de estrés. Investigadores como María Lindskog, asocian la producción de PGC-1 alfa con la reducción  del riesgo de padecer depresión cuando se hace ejercicio.

Cerebro y ejercicio - Mantenerse en Forma

Mantenerse en forma

El ser humano en su estado natural esta diseñado para moverse. El sedentarismo es una consecuencia desafortunada de la civilización, acrecentada hoy en día por una cultura que vive obsesionada frente a una pantalla. La consecuencia es el deterioro progresivo de la salud, no sólo por el aumento de la obesidad, sino también por la degeneraciones óseas y musculares que provocan la falta de movilidad.

Si deseamos mantener alta calidad de vida el mayor tiempo posible, es imprescindible incorporar el ejercicio físico a nuestra actividad diaria. No se trata de perder peso, aunque posiblemente una vida saludable nos conducirá a nuestro peso óptimo. Se trata de mantener la salud física y mental durante una larga vida, que a su vez vivimos sin achaques. Para ello, cada uno de acuerdo a sus gustos y objetivos puede desde caminar regularmente hasta seguir un programa de entrenamiento, pasando por cualquier punto intermedio donde corremos, montamos e bicicleta, practicamos nuestro deporte favorito y hacemos yoga.

Lo mejor es que no necesitamos esperar demasiado para experimentar sus beneficios. Cada día de actividad física puede convertirse en una vivencia satisfactoria en sí misma.