Entrenamiento en la compasión en 15 días

por domingo, junio 28, 2015 0 No tags Permalink 0

La mayoría de nosotros entendemos que el ejercicio físico es una forma de mejorar nuestra salud. Sin embargo, habitualmente no ponemos la misma atención en algo tan importante como es la salud emocional. El hecho es que también podemos fortalecer nuestros músculos emocionales, entre ellos el de la compasión, por medio de un adecuado y sencillo entrenamiento.

La meditación en la compasión es una antigua practica contemplativa que fortalece los sentimientos de compasión hacia los demás. Este sentimiento es la respuesta emocional que nace del deseo de cuidar y ayudar a otra persona que se encuentra en un estado de angustia o sufrimiento por cualquier motivo. Con la práctica de la meditación se pretende que el sentimiento de compasión crezca y con ello que la persona sea mas propensa a mostrar una actitud de ayudar a los demás en la vida real.

En un estudio llevado a cabo por el equipo de Dr. Richard J. Davidson  en el Madison’s Center for Investigating Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, se enseño a un grupo de participantes a generar compasión por personas con las que mantenían diferente tipo de relaciones, desde aquellas a las que amaban, a otras con las que tenían dificultades. La práctica consistía en algo similar a la actividad deportiva, donde la marca a batir es cada vez más alta, siendo en este caso el músculo emocional el que debía ser fortalecido. Sentir compasión hacia personas con las que se mantenía una relación cada vez más difícil, incluso antagónica, era el mayor grado de dificultad. Otro grupo de participantes fueron entrenados únicamente en el control de sus emociones negativas, mostrando resultados distintos entre ambos grupos.Dr. Richard Davidson -  Madison’s Center for Investigating Healthy Minds - Universidad de Wisconsin

Ya se había demostrado anteriormente que la respuesta ante el sufrimiento de expertos meditadores, con un alto grado de entrenamiento en la meditación de la compasión, era notablemente diferente respecto los entrenados únicamente en el autocontrol. Sin embargo, el equipo del Dr. Davidson se planteó su efecto en personas ordinarias, con poco entrenamiento. De este modo, fueron seleccionados participantes sin experiencia previa en la meditación y divididos aleatoriamente en dos programas diferentes con el mismo tiempo de práctica de tan sólo 30 minutos diarios durante dos semanas. Un grupo seguiría un programa de entrenamiento en la meditación en la compasión y el otro en el control de la emociones negativas. El objetivo era observar su grado de altruismo y su actividad cerebral antes y después de este breve periodo de entrenamiento.

Después de estas dos semanas, el grupo entrenado en la práctica de la meditación en la compasión mostró un mayor altruismo en su actividad diaria, al tiempo que experimentó un mayor cambio en la medida de su respuesta cerebral ante imágenes de sufrimiento.

Este resultado viene a demostrar que la compasión es una habilidad que puede ser desarrollada y que la práctica de la meditación en la compasión puede alterar la forma en que nuestro cerebro percibe el sufrimiento y las acciones para aliviarlo.

La práctica de la meditación en la compasión consistía en observar los pensamientos y sentimientos que aparecían al imaginar una situación de sufrimiento en ellos mismos, en personas amadas, extraños u otros con los que tenían dificultades de relación, de forma progresiva. El entrenamiento tenía como primer objetivo generar un mayor grado de tolerancia hacia las propias reacciones, sin intentar eliminarlas o quedar atrapados en ellas. En un segundo paso se trataba de desear activamente que el sufrimiento de otros desapareciese, repitiendo mentalmente frases como “Ojalá seas libre de cualquier sufrimiento y tengas dicha y felicidad” al tiempo que mantenían la atención en su propio cuerpo, especialmente en la zona del corazón.

El grado de compasión que se experimenta por las personas amadas fue tomado como base y se trataba de extender dicho sentimiento hacia el resto de las categorías de personas. En la vida diaria es difícil encontrar un comportamiento altruista hacia personas que no conocemos. Por ejemplo, donar una cantidad significativa de dinero a un extraño en dificultades, no una limosna, es completamente inusual. En el experimento las personas con entrenamiento en la compasión demostraron una mayor generosidad entregando su dinero a personas anónimas con necesidades que el otro grupo.

Es de destacar que este mayor grado de altruismo está ligado a cambios físicos en el cerebro, tal como demostraron las pruebas de imagen por resonancia magnética funcional (IRMf) realizadas antes y después del entrenamiento. Los participantes observaron imágenes de personas sufriendo, como un niño llorando o alguien con un daño físico, y aplicaron en cada caso el método aprendido en el entrenamiento. El grupo de meditación en la compasión repetía mentalmente las frases empleadas durante su práctica, como “Ojalá estés libre del sufrimiento”. El grupo de meditación en las emociones negativas se decía a si mismo “Esta persona se recuperara de su dolor“.

Buddhist monk Matthieu Ricard

Concrétamente, se observó en las personas con mayor grado de altruismo un mayor cambio en su actividad cerebral, fundamentalmente en la zona parietal inferior del cortex, asociada con la empatía y la comprensión de los demás, en la zona dorso lateral prefrontal, relacionada con el control emocional, y en el nucleus accumbens, implicado en las emociones de recompensa.

Estos resultados reflejan que el entrenamiento en la compasión aumenta la capacidad de percibir el sufrimento ajeno activando los circuitos neuronales involucrados con la empatía, haciendo que su respuesta ante la necesidad ajena sea más activa. Estos resultados no se observaron en ninguna medida en el grupo entrenado en el control de las emociones negativas.

Por tanto, como conclusión, podemos decir que la compasión puede ser entrenada y desarrollada. Su aplicación puede ser beneficiosa para mejorar las relaciones y la comunicación en múltiples áreas como la sanidad, la educación o los negocios.

El entrenamiento en la compasión está disponible de forma gratuita para el público.

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